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Rompe El Circulo
Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la
gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por
ella muchos sean contaminados. (Hebreos 12:15)
La
semana pasada estaba yo manejando detrás de un pequeño carro. Miré que
el carro tenía una gran cantidad de calcomanías en la ventana de atrás.
Hicimos alto al llegar a un semáforo. Entonces empecé a leer algunos de
los mensajes de las calcomanías. Era evidente que el carro pertenece a
una persona que es un republicano radical. En las calcomanías hablaba a
favor del partido republicano y en contra del partido demócrata. Uno de
esos mensajes decía: “Un IDIOTA se ha extraviado en Kenia” Y luego tenía
la evidencia clara de que se habla del Presidente estadounidense Barack
Obama.
Inmediatamente pensé que la persona que puso esas calcomanías en ese
carro, debe ir arrastrando una carga pesada de coraje y amargura en
contra del gobierno... y posiblemente sobre otras cosas más, pero que no
las manifiesta en su carro.
Poco más enseguida, pude ver al chofer del carro: Era una mujer de
mediana edad y en el asiento del pasajero traía una niña de algunos ocho
años. Me dio mucho dolor el saber que de esa manera, la mujer le
transmite su odio y amargura a la inocente niña, que luego cuando sea
joven o adulta lo seguirá manifestando a otros.
En
otro día estaba yo en una clínica médica, y enfrente de mi estaban
sentados dos personas de edad mayor. Allí tenían a un niño de algunos
cinco años, que por cierto no podían controlar. El niño corría como un
relámpago de un lado para otro en la sala de espera. Una recepcionista
les llamó la atención en repetidas ocasiones para que los abuelos
detuvieran al niño y lo sentaran en una silla.
En
un momento, el niño corrió en dirección a un escritorio, y pegó muy
fuerte con su cabeza contra la pesada madera. El niño cae al piso
llorando a grito abierto. Entonces el abuelo le dice a la abuela:
-“Mira ya se golpeó este muchacho.....” Y el anciano menciona una cadena
larga de maldiciones.
La
abuela entonces se levanta de su asiento y va a levantar al niño,
mientras que de su boca salía otro chorro de malas palabras.
Todo esto manifiesta una cosa simple y sencilla de entender: Estas
personas están transmitiendo un círculo de odio y coraje a sus hijos.
Porque ellos fueron abusados y maltratados por sus padres, ahora ellos
maltratan a sus hijos y nietos. Así les van transmitiendo el odio, que
luego ellos vomitarán sobre sus propios hijos y nietos también, o sobre
la sociedad.
Amigo lector, atrévete a romper el círculo de odio. Sea odio racial; o
sea odio que vienes arrastrando desde tu niñez, por el maltrato de tus
padres. Sal de ese molde que te fue puesto por la sociedad o por tu
familia. Toma control de tus emociones, y no permitas que se desborde en
coraje hacia nadie.
Jesucristo siempre esta dispuesto a sanar tus heridas emocionales que
vienes arrastrando.
Dios te bendiga.
Centro Cristiano Vida Nueva
Pastor, E. De La
Torre
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