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CUESTA SER DIFERENTE

Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi Nombre. (Lucas 21:17)

               

                Un día, cuando yo tenia algo así como 17 años, me di cuenta  que se paga un precio por ser diferente. Ocurrió en La Paz B. C. S. durante una fiesta a la que habíamos asistido un grupo de algunos 14 muchachos, de diferentes partes de México. En la fiesta estaba un grupo de muchachas a las que teníamos que impresionar para poder ser “alguien” en el grupo. Empezamos por presentarnos y cada quien decía su nombre y el nombre del lugar de donde venía. Para impresionar más, los muchachos escogían un nombre “de categoría” y decían que venían de una “gran ciudad” como Mazatlán, Sinaloa; Guaymas, Sonora; Veracruz, Veracruz; Manzanillo, Colima; Tampico, Tamaulipas; Isla Mujeres, Quintana Roo; Etc. Etc. Cada vez que alguien mencionaba el nombre de la ciudad, las muchachas exclamaban impresionadas con un fuerte AHHH, OHH. Mientras yo escuchaba sus presentaciones, pensaba en lo presumido y arrogante que puede llegar a ser una persona. Pensaba eso porque yo conocía los nombres de todos ellos y sabía que los más de ellos venían de pueblos pequeños. Inmediatamente pensé en darles una lección, así que cuando llegó mi turno, me dirijo a las muchachas y con voz que mostraba una timidez vergonzosa, dije: “Yo me llamo Juanito Sánchez, y vengo de un rancho que se llama Las Moras, Nayarit”

                Inmediatamente sentí que las miradas de todos cayeron sobre mí. Mis amigos me miraban con enojo y vergüenza porque los estaba desilusionando, y las muchachas me miraban con lastima, como diciendo: ¿De donde salió este “naco?” o, ¿De que cerro bajaron a este indio tan corriente?”  Todos habían dicho que venían de ciudades grandes y conocidas, mientras que yo había dicho que venia de un lugar desconocido. Como quiera, una de las muchachas me preguntó: ¿Dónde es eso? Yo contesté que “Las Moras” es un ranchito que está en la sierra de Nayarit, en donde solamente viven dos familias y que había más perros flacos que personas.

                Por demás está decir que mis amigos me arrojaron con enojo fuera de la fiesta y que fui el hazmerreír de las muchachas. Esto me llevó a perder para siempre la amistad de mis amigos “de la alta sociedad” pero yo estaba contento por el “circo” que les hice, pero sobre todo contento porque fui diferente.

 

                La Biblia dice que por causa de ser “Cristiano” o “Aleluya” la persona seria tenida en poco en la sociedad, y hasta en su propia familia. Eso quiere decir no ser tan popular en el trabajo o en la escuela, otras veces eso significa ser objeto de burlas, y hasta puede ser que alguien se aproveche de tu carácter blando; todo porque en realidad cuesta ser diferente. No te desalientes.

                Dios les bendiga.

 

Centro Cristinano Vida Nueva

Pastor, E. De La Torre 

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